El Municipio - Nuestra Historia

Nuestra historia

Los primeros vestigios históricos arrancan con la presencia romana, no en vano el término es cruzado por la “calzada romana” que partiendo desde Mérida terminaba en Lisboa. Alrededor de esta calzada se construyeron numerosas villa rurales que poco a poco van apareciendo al remover el subsuelo.

Tras la invasión árabe con la reconquista por las tropas castellano-leonesas de Alfonso IX en 1230, se concedieron privilegios y fueros a la Orden de Santiago para repoblar la comarca. Así aparecen en 1275 tres aldeas conocidas como: la aldea del Rubio, Carazo y Fresno; la primera de ellas muy cercana al río Guadiana. En el siglo XIV, aldea del Rubio, y debido a que por su proximidad al río sufría continuas inundaciones dado a las numerosas crecidas, el maestre Lorenzo Suárez de Figueroa, ordenó su traslado a un lugar más alejado de la corriente, refundándose la población en el punto que hoy ocupa, con sus antiguos habitantes, más otros procedentes de aldea Carazo y Fresno, uniéndose estas tres aldeas en una sola, naciendo así Puebla de la Calzada.

En 1581 fue convertida en villa y adquirida por doña María Enríquez, condesa de Montijo, pasando a integrarse en las posesiones de éste señorío. Por tal causa, durante mucho tiempo, el pueblo ostentó el nombre de Puebla de Montijo.

En 1644, más concretamente el 26 de mayo, la población fue incendiada por los portugueses durante la guerra de Sucesión al trono de España, en el transcurso de la Batalla de Montijo, en la que los lusitanos resultaron derrotados por el Marqués de Torrescusa. En el siglo XVII Puebla de la Calzada consiguió su independencia.
El 18 de Abril de 1809 el ejército francés tomó nuestro pueblo. Durante la invasión francesa la villa tuvo que soportar toda clase de vejaciones, tropelías, peticiones de víveres y dinero hasta el año 1812 en que abandonaron la comarca.

En el año 1854 nuestro pueblo pasaría por una epidemia de cólera morbo (esta situación podemos verla explicada en el cuadro  de Antonio Antolín, que se encuentra en la ermita de Barbaño).
Poseyó Puebla de la Calzada tres ermitas: Santiago, Santo Toribio y los Mártires (única que persiste, y que desde el siglo XVIII se convirtió en la de Ntra. Sra. de la Concepción, Patrona de la localidad).

En El siglo XIX vendría una nueva etapa en la cual tuvo un fuerte despegue en lo agrícola. Muchos de los que han historiado Puebla de la Calzada han hablado siempre de que en sus alrededores existían muchas huertas, de hortalizas, frutas..., con agua abundante, haciéndose el riego por norias.

En la actualidad constituye Puebla de la Calzada un enclave de notables proporciones, con casi 6.000 habitantes, de carácter predominantemente agrícola, próspero en expansión, en el que se aprecian las reconstrucciones efectuadas en época moderna en lo regular de su traza urbana. Su hermosa plaza central es amplia y atractiva, presidida por una Casa Consistorial de armónica estructura, según el modelo tradicional.

En el terreno industrial, el ayuntamiento sigue apostando por este colectivo, ofreciendo toda clases de facilidades para que se sigan creando industrias en el municipio para beneficio de todos sus ciudadanos.